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Extrañarte; contar los segundos y no sentirte llegar. Un día sin ti es como un siglo de agonía, de morir lentamente, de vaciarme, de ver en escalas de gris.

El ruido es fuerte hoy, no deja que te acerques, te gusta la calma y aquí hay tempestades desde que amaneció.

Vuelve pronto, que estoy limpiando la casa para ti. Solo unas horas más, se que vendrás.

Colores de nuevo, te llamé tan fuerte que me escuchaste, ya vienes de camino amada inspiración.

Héctor Nicassio 2019

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Las Antesalas

El tiempo se anuda eternamente,

creando trenzas transparentes,

la vida escapa de nuestras manos

y el aire se torna seco y pesado.

Las trenzas ruedan sobre nuestra piel,

sembrando en zurcos a la vejez,

son grises semillas que pronto crecen,

son células jóvenes que envejecen.

La antesala de la noche es el ocaso,

es sumisión de los esclavos a su amo,

la antesala de la muerte es la vejez,

viejos fetos que se niegan a nacer.

Los días crean fibras temporales

que hacen tejidos antimateriales,

sus ténues hilos se entretejen

formando sogas convergentes.

La antesala de la noche es el ocaso,

es sumisión de los esclavos a su amo,

la antesala de la muerte es la vejez,

viejos fetos que se niegan…

Las noches mueren y vuelven a nacer

y es para volver a perecer,

las almas se aferran a lo material,

al simple estado temporal.

La antesala de la noche es el ocaso,

es sumisión de los esclavos a su amo,

la antesala de la muerte es la vejez,

viejos fetos que se niegan… A nacer.

Tiempo

 

Héctor Nicassio para Ekinoxio

1994

 

 

 

Mis experiencias paranórmales. “Un escrito actualizable”

Muy buena noche, como les comentaba en mi primer post para este grupo, los fenómenos paranormales me han acompañado desde mi nacimiento o tal vez desde antes; comenzando porque soy hijo único de una madre estéril cuyo útero jamás se desarrolló aquejado por una enfermedad llamada en aquellos tiempos “útero infantil” y que no se si aún recibe el mismo nombre por parte de la comunidad médica.
Lo que quiero es dividir toda mi experiencia en al campo de lo paranormal, en pequeñas historias, reales todas, sin exageración ni fantasía y compartirlas con ustedes, no esperando que las crean, tan solo esperando que las reciban con respeto.
Cuenta mi madre que después de haber perdido varios embarazos por la enfermedad que ya mencioné, mi padre no creía que ella pudiera concebir; él, músico de profesión, que en paz descanse, andaba aquella noche cumpliendo unos compromisos de trabajo con la muy afamada cantante dominicana Sonia Silvestre y mi madre estaba sola en la casa leyendo no se que cosa, ni ella misma recuerda que leía ahora a sus 71 años.
La cuestión es, que según sus palabras, cuando estaba cerrando el libro, la revista o lo que fuera que estaba leyendo, para disponerse a dormir, se apareció en su habitación un visitante inesperado que según su relato era exactamente igual a un centurión romano, ella jura una y otra vez que no estaba dormida y recuerda de forma textual las palabras de aquel gigante blanco y rubio vestido a la usanza de aquellos guerreros de la antigua Roma.
“Tendrás un hijo, uno solo, en la hora que Aquel lo ha dispuesto y no en la que tú querías”. Acto seguido, el centurión se desvaneció en el aire, dejando a mi madre en completa confusión.
A partir de esa noche su vientre comenzó a crecer otra vez, pero como había perdido tantos embarazos a causa de que el tamaño de su útero no le permitia retenerlos hasta una fase avanzada, mi padre y otros miembros de la familia tenian flacas esperanzas de que esa gestación pudiera progresar. Ella insistía en que ese niño iba a nacer porque se lo había anunciado aquel ser. Los miembros de mi familia se miraban entre si y asintían para no entristecerla. Así fueron pasando los meses y su vientre creciendo más y más y llegó el momento de hacer pruebas médicas. 
Para aquellos años, la década de los 70’s, ya existía la prueba de embarazo por orina, Gravindex es el nombre correcto y es el nombre que mi madre utiliza hasta la fecha, pero en 1973 no habían dispositivos como los que ahora podemos comprar en cualquier farmacia y echarle tres gotitas de orina de la presunta embarazada para que aparezcan rayitas moradas de acuerdo a la variación del PH y de la alcalinidad de el líquido en cuestión, en esa época la presunta preñada tenía que apersonarse en el consultorio de su ginecólogo para que este la enviara a un laboratorio donde por medio de reactivos determinaran si estaba o no gestando a un ser en su vientre. Luego de seis exámenes de resultado dudoso y estamos hablando de un test que en aquellos tiempos debía dar o positivo o negativo, al séptimo mes, el séptimo examen dio positivo.
Nací el sábado 2 de marzo de 1974, a las 6:00 PM, nací pasado de tiempo, estrangulado por el cordón umbilical y prácticamente muerto, mi sangre se había envenenado por el líquido amniótico que habia tragado y era casi imposible que sobreviviera, pero mi tio político y casi padre para mi, acababa de llegar de Méjico donde hizo su pasantía en medicina y propuso algo que en aquel tiempo era un tanto fantasioso en República Dominicana; hacerle dialisis consecutivas a un neonato de apenas minutos de nacido…Posibilidades de sobrevivencia de 1 a 1000…Yo soy el 1 del 1000, después de 46 días en una incubadora fui entregado a mi madre y comencé a vivir fuera de cables y de cámaras estériles.
Aprendí a caminar a los 8 meses de nacido, hablé al año y medio y ya a mis 2 años me habían salido todos los dientes, de hecho nací con dos de ellos afuera. A mis tres años fue cuando tuve mi primer experiencia paranormal, era un sueño recurrente en el que escuchaba una voz gutural repitiendo una y otra vez: “Los Abortos deben morir”, no le conté nada a nadie pero me pasaba cada noche, esa voz luego se hizo acompañar de imágenes, imágenes de fetos mutilados y sangre y solo decía: “Los Abortos” 
Como acusándome de ser uno de ellos, acusándome de ser un ser que no debía ser. 
Son muchas las historias personales que debo y tengo que contarles, es mucho lo que he callado, tal vez no sea yo solo, tal vez encuentre alguien más.

Aborto

Corría el año de 1978, tenía 4 años de edad, mis padres se habían divorciado, vivía con mi madre, con mi abuela materna y con mi abuelo materno que estaba gravemente enfermo de cáncer en la vejiga urinaria. Los gastos médicos y el costo de las medicinas habían sumido a mi familia en una pobreza sin precedentes para nosotros, sin embargo, mi tío, ese señor que se responsabilizó de que me practicaran las diálisis al momento de mi nacimiento, esas hemo-diálisis que me permitieron vivir y estar escribiendo estas líneas, volvió a asumir el rol de mi Angel Guardián, ayudando económicamente a mi madre con los costos del tratamiento de la brutal enfermedad que destrozaba a mi abuelo, quien había asumido el papel de mi padre después de el divorcio entre él y mi madre. Mi tío, el doctor Víctor Ventura Asilis, quien como lo escribí en mi publicación anterior, había regresado a la República Dominicana desde México, donde terminó sus estudios en medicina, vivió en la Colonia Roma, en el DF y allí concibió junto a mi tia Xiomara Perdomo a su primer hija, Elsa. No regresó a la Capital de la República Dominicana, sino que encontró mejores oportunidades para hacer fortuna ejerciendo su carrera en la segunda ciudad de nuestra isla, Santiago de los 30 Caballeros, allí, ya para ese entonces había hecho un nombre de importancia en el campo de la medicina y se relacionaba con muy buenos profesionales del área de la salud. razones por las cuales la familia decidió trasladar a mi abuelo hasta allá para que pudiera recibir sus tratamientos de forma ininterrumpida e incrementar sus posibilidades de sobrevivir a los ataques del terrible demonio del cáncer.

“Yo en la escuela, mi abuela en Santiago cuidando a mi abuelo, mi madre trabajando de sol a sol y mi padre quién supo dónde y con quién”. 
Esa era mi realidad en aquellos, mis primeros años, en los que las pesadillas con abortos y los ataques de entidades malignas en mis sueños no me permitían descansar del dolor emocional ni a la hora de dormir, de cualquier forma era un niño alegre y creativo, muy creativo, todo lo dibujaba, fabricaba escenarios de cartón para que me sirvieran de “sets” de filmación y en ellos desarrollaba las tramas de incontables películas propias cuyos personajes eran los soldados de plástico que me regalaban en las navidades.
La salud de mi abuelo empeoró y tuve que prepararme para dejar la ciudad capital y mudarme a Santiago, sabía que iba a perder el año escolar y aunque eso me atormentaba también me alegraba la idea de poder estar cerca de mi abuelito en sus peores momentos. Tres días antes del viaje, mi madre recibió la noticia de que uno de sus tíos por parte de padre había fallecido, en ese momento me encontraba sentado sobre la yerba de nuestro jardín contemplando sobre la misma una marchita flor de cayena roja que al morir se había desprendido de su rama, de repente, más de 7 colibries comenzaron a volar a mi alrededor produciendo un muy agradable zumbido, un sonido casi hipnótico, sentí que todo el ambiente desaparecía y que solo estábamos los picaflores, la cayena muerta y yo, entonces tomé la flor entre mis manos, me envolvió un aura luminosa de color ámbar y me sentí fuerte, sentí que tenía la potestad de ordenarle a las cosas, a los principios físicos y hasta a la muerte misma, miré fijamente la flor y esta comenzó a moverse, su color rojo oscuro comenzó a cambiar a un rojo vivo, sus pétalos arrugados y maltrechos comenzaron a recomponerse y en pocos segundos la flor de cayena estaba viva de nuevo, hermosa y vibrante, mi sorpresa fue tanta que me levanté de golpe con la flor entre las manos y corrí hasta la sala en donde se encontraba mi madre, entonces le dije: no te preocupes por tu tío, él no está muerto, la muerte no existe, le entregué la flor y volví a ser un niño de cuatro años normal, ella me miró y sonrió, luego regresé al jardín ya abandonado por los colibries y por la ambarina luz espectral que todo lo cubrió momentos antes. 
La última noche que pasé en casa antes del viaje fue la última vez que los demonios de los abortos me atacaron, cuando estaban aterrorizándome entre sueños, me empoderé, dejé de correr y de temerles, dejé de esconderme y los enfrenté, los miré de frente y les grité un “Ya no más” tan fuerte que me despertó. Eran las 4:00 AM y a las 6:00 AM llegaba el vehículo de “Línea Duarte”, un antiguo servicio de transportación de puerta a puerta en el que viajabamos al interior del país, mi madre me baño y me vistió, ella ya estaba lista, dejé mi casa atrás por mas de seis meses y a los demonios de los abortos los dejé atrás para siempre.

Cayena Roja

Ya para febrero del 1979 a mi abuelito lo habían desahuciado, es decir que su porvenir estaba fuera del alcance de la medicina de la época, los doctores, siendo honestos, tiraron la toalla porque no había nada más que pudieran hacer, nos mandaron de regreso a la capital y nos recomendaron que lo mantuvieramos sedado con un medicamento opioide sumamente fuerte, llamado Sosegón, para ese entonces su situación a nivel de salud se había complicado de forma exponencial, ya que la herida que le hicieron para estirpar el tumor de la vejiga urinaria jamás cicatrizó porque la radio-terapia había eliminado de esa zona de su cuerpo las células sanguíneas encargadas de la coagulación, tenía una infección gangrenosa que avanzaba día por día, sin importar la cantidad de antibióticos que le suministráramos ni el esmero en la limpieza de la zona que pudieramos haber tenido, fue una verdadera pesadilla ver como un punto rojo se convirtió en una llaga y esta pasó a ser un agujero pequeño que semanas después creció y no paró de crecer hasta dejar ver su sistema digestivo aún en funcionamiento, porque estaba vivo y consciente, si, cuando mi abuelo comía, a través del enorme agujero en  su vientre se podían ver sus intestinos haciendo la digestión. El olor era insoportable, se estaba pudriendo en vida. Así llegó mi cumpleaños número 5, entre demonios y ángeles guardianes, personas que asumieron responsabilidades que no les correspondían, personas que nos ayudaron sin esperar nada a cambio, personas como mi tío Victor y como el doctor Bienvenido Peña quien en ese tiempo era solo un pasante pero que hoy en día es la máxima autoridad en esta media isla cuando de cirugía toráxica se habla.

Pasaron los meses y la desgracia siguió cubriendo mi familia como una gran manta de sombras, llegó septiembre, mientras mi abuelo agonizaba y cantaba ópera bajo los efectos del Sosegón y de la morfina en una casa que apestaba a morgue sin refrigeración, la temporada ciclónica del Caribe estaba en su punto más alto y las noticias anunciaron con espanto el inminente paso del huracán David por nuestro país, uno de los primeros o tal vez el primer huracán de categoría 5 en cruzar de forma irrevocable sobre el territorio dominicano. La peste crecía, crecía la nostalgía, mi abuelo seguía cantando para que nadie supiera de su dolor, era un hombre bravo, un viejo héroe nacional de los que se atrevieron a desafiar al régimen de Trujillo y sobrevivir, Héctor Perdomo estaba muriendo y David estaba llegando, dolor de categría 5 para Héctor Nicassio.

Después del huracán, mi abuelo tan maltrecho como su amada ciudad de Santo Domingo, pero aún vivo…

Casi 2,000 muertos en el país completo y la capital reducida a escombros, era 5 de septiembre del 1979 cuando no conforme la naturaleza con el daño causado por David nos envió a Federico, una tormenta tropical con intensidad espantosa que provocó inundaciones, más muertes, el retraso en el reestablecimiento de los servicios básicos y mucha hambre; esa noche murió mi abuelo.  Su cadáver, putrefacto desde antes de serlo, se descomponía más a cada instante, el hedor dejó de heder y se convirtió en dolor al respirar, no podíamos sacarlo a una funeraria, las calles estaban bloqueadas por los escombros dejados por ambas tormentas, árboles bloqueando cada vía, cables eléctricos sobre el asfalto encharcado y una oscuridad absoluta. Así pasamos dos días con el cuerpo sobre la misma cama en la que agonizó y falleció, en su misma habitación. esa que estaba frente al único baño de la casa, esa que todavía está ahí pero que ya no apesta, esa que hoy día está ocupada por la exquisita escencia de su nieta, mi hija, Shamaly Nicassio, quién tal vez duerme en ella, sola y sin temores por no conocer su historia.

Pasó el caos, por fin lo vinieron a buscar de la funeraria, lo velamos y lo enterramos; descansó él y también nosotros. O eso creía…

Pero jamás hubo ni habrá descanso para mi.  El, mi abuelo, consciente de que yo podía ver mas allá del reino de los 5 sentidos físicos, no dejaba de aparecerse ante mi en diferentes formas, y ahora de adulto y con conocimiento de las coordenadas dimensionales, me pregunto si en verdad habrá sido él quien se me aparecía o habrán sido otros entes con planes menos benévolos.

Lo veía, nadie me creía, les contaba y ellas me ignoraban… Tanya Tamara Perdomo y Elsa Gómez estaban muy destruidas para escuchar estupideces de un niño, hasta que ellas mismas lo vieron, si, las llevé a verlo. Una sombra de la misma estatura y peso de mi abuelito estuvo parada frente a la puerta de su habitación por más de 9 días, con o sin fuente de luz, inmóvil, perfecta y oliendo a plomo, como él olía por haber sido linotipista y escritor por más de 30 años. Esa sombra se fue cuando quiso, se fue cuando quiso de la puerta, mas no de mis recuerdos.

555

 

Relativocontratodo.

Hey!

Si, tú mismo, el que está leyendo estas líneas.

¿Trabajas para ganarte la vida o para llegar vivo hasta tu muerte?

Pintas de azul cualquier cosa, sin saber que el azul solo es azul porque la luz del sol es del color que es en este globo azul-verdoso.

Prometes un para siempre cuando tu vida completa es solo un instante.

Dejaste de fumar y de beber para cuidar un cuerpo que es solo el contenedor de una escencia eterna en un mundo de un segundo.

dav

Hey!

Si, tú mismo, el que está leyendo estas líneas.

¿Estás seguro de lo que haces?

¿De las reglas que sigues?

¿De los patrones que apruebas?

Hey!

Si, tú mismo…

La infinita simbiosis del Dios Caos

Otro ciclo traslatorio en esta tercer esfera desde Helios hacia el Todo, mareado por momentos, por momentos cansado, en pie de lucha siempre, arrojándome a un vacío queriendo escapar de otro, involucrando actrices, devorando escenarios, dejando parte de la escencia en cada una y en cada uno.

Euforia, inercia, euforia, silencio, euforia y vacío.

Capitán de cuatro naufragios en tan sólo un año, un pirata cualquiera que todo lo malgasta ansiosamente, temiendo la muerte, el paso del tiempo y la definitiva instalación del reino de la vejez.

¿Te comes la esfera o es al revés?

Explorando mundos internos de seres externos, que intenté asimilar sin poder, a mis propios reinos de adentro; apreciando la belleza de sus ángeles y la fealdad de sus demonios, hidratándome entre sus lagos y resecándome entre sus dunas, buscando en esos sitios lo que muchos dirán que no se me ha perdido.

Capitán de cuatro naufragios en tan sólo un año, nadando en mar abierto hasta llegar a tierra abrazado a un barril de ron medio vacío. buscando materiales para mi nuevo barco, ese que navegaré hacia mi próxima aventura…

…y encontrar la madera y fabricar los clavos y manos a la obra, martillar y cortar, y lista la goleta para botarla al mar y un adios a mi isla “para volver jamás”  y meses en el agua hasta mirar las playas de aquel nuevo lugar con arenas que al sol parecian fulgurar y saltar hasta ellas y explorar esas tierras de frutos y delicias pero sin libertad, tierras ocupadas por seres de extrañas costumbres que jamás comprendí, que no sabían amar y de nuevo a la mar.

goleta bass relief

Más olas y más tormentas, aguas tenebrosas y alucinaciones, cantos de sirenas, gruñidos de Krákenes y portales dimensionales que se abren y se cierran para dejarme ver un mundo aun más extraño que en el que me encuentro; todo entre relámpagos y verdes luces de crepúsculos invertidos; se abren los portales, como esfínteres gelatinosos recortados en el eje “Z”, se cierran los portales y vuelven a abrirse cual si latieran, con ritmo, con cadencia, con musicalidad de tierra hueca como la partitura de la sinfonía conspiranóica de la historia completa de nuestra Madre Gaia.

Y a través de uno de aquellos sumideros de plasma y verdes luces, me pierdo en los adentros de un sitio conocido, un lugar mio, tan mio que no puedo entender como en los multiversos puede haber una réplica de lo que llevo dentro desde el momento mismo de haber nacido, o quizás desde antes.

¿O seré yo la réplica de lo que siempre ha estado?

Me enfrento a mis “yo mismos”, a sus muecas, a sus gritos, a sus sonrisas plenas y a sus partes honrosas como también a sus muy malditos defectos y vicios.

El viaje continua en este nuevo ciclo.

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Hablemos del Ego.

¿Qué tan especial te sientes?

De seguro que mucho, muy especial, por varias razones, para algunos, “Dios no hace disparates”, para otros, por la cantidad de combinaciones entre los genes de 7,550 millones de personas, todos somos diferentes y especiales, únicos e irrepetibles.

¿Y si la respuesta es que un poco de ambas cosas?

Escucho personas, a las que respeto y quiero, quejándose porque la gente los señala, porque sienten que un dedo acusador les apunta siempre, porque todo el tiempo tienen el nudo en la garganta, ese nudo que produce un examen sobre tu pupitre cuando no estudiaste nada. Quiero que sepan que esos sentimientos no son exclusivos de ustedes. Todos padecemos del mismo mal, a veces he pensado que toda la vida es un examen, he notado que la gente se vigila entre si, vigilamos a los que queremos, a los que nos interesan, a los que tememos y a los que odiamos, entonces si, la vida es un examen.

La sociedad ha establecido patrones en base a la experiencia, en base al método de ensayo y error, en base a religiones, en base a intereses y en base a supersticiones, muchos de estos esquemas son absurdos y disfuncionales, pero otros de ellos son muy útiles, son señales de alerta que aprendemos a percibir gracias a nuestro instinto de supervivencia y a nuestro instinto de la evitación del dolor, son métodos que pueden mantenernos a salvo de un sin número de situaciones traumáticas y lacerantes, de esas que dejan queloides por dentro. El camino de la rebeldía a veces nos lleva a los extremos y nos enceguece.

Hablemos de sentirse señalado, juzgado, por el aspecto físico o el estilo de vestir.

Por ejemplo:

Usted va conduciendo por una autopista “X” y en el “paseo” o carril para bicicletas, ve un joven vestido como pandillero, el más “gangsta’ de la bolita del mundo”.

¿Se dentendría a darle un aventón a ese personaje?Presos

No se si usted se dentendría a recojerlo, pero yo no. Lamentablemente ciertos estilos de ropa, cierta simbología impresa en ella, ciertos cortes de pelo, ciertos tatuajes, ciertos anillos y el dedo donde lo lleven, algunos collares o “pucas”, combinaciones de colores o un sólo color en determinados días, tennis, gorras y ciertos “piercings” en ciertos lugares han sido tomados por grupos de personas no sanas como forma de identificación.

Pandillas, “Naciones”, “Gangas”, sin mencionar grupos de individuos de turbias preferencias sexuales han convertido en emblemas algunos de los elementos que ya he nombrado.

Entonces, pana, si usted se viste y actua de esa manera, aunque sea de la boca hacia afuera como decimos los dominicanos, queriendo aludir a las personas que son sólo imagen y palabras, no puede sentirse mal porque quien no lo conoce lo juzgue por su portada, es un mecanismo de defensa que se activa dentro de cada cual basado en la información que lleva guardada en su cerebro y que se está parangonando con su estilo.

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Pasa lo mismo con las mujeres que quieren ser respetadas pero visten literalmente al estilo de las prostitutas, bien, perfecto, son libres de hacerlo pero también deben de comprender que hay códigos visuales, señales que envían, la forma de hablar que utilizan, los lugares donde se meten, los vicios que tienen y los hábitos poco serios que tal vez han desarrollado, que creen privados más no lo son y sobre todo recordar el país donde vivimos y tomar eso como un factor importante, no ganan nada con vestirse así, no es una protesta, nada mejora con eso, al contrario todo se degenera más. (Esto aplica para los hombres también).

El respeto de los demás se gana cuando te respetas a ti mismo, cuando logras cosas extraordinarias, cuando haces más de lo que dices que harás, cuando te reunes grano a grano y te levantas después de haber estado hecho polvo.

No sea entretenimiento de nadie, valórese, estabilicese, piense en su salud, no ande buscando lo que no se le ha perdido vestida como una guarra.

Las imágenes de abajo pertencen a reportajes de diarios españoles.

¿Notan o no un código en su vestimenta?

Todo se trata de ser no de aparentar ser, recordar que nuestras acciones de hoy serán los barrotes de nuestra celda de mañana y no me refiero a una celda física. Cuando perdemos la confianza de los demás nos encerramos en el círculo de los que también la han perdido ya y ahí nada bueno sucede, es un mundo bien oscuro y fangoso.

Actuar con inteligencia tarde o temprano reporta beneficios, pensar en las consecuencias de cada acción antes de cometerla es una virtud que se aprende con los años o ayudad@s por buenos maestros, maestros que a la vez son alumnos de otros que les anteceden en este planeta azul.

 

 

 

 

La granja de humanos.

El sábado 31 de marzo del 2018 fue un día pesado y doloroso desde su inicio hasta su final, aunque pudo haber sido peor, debo reconocerlo.
Ya saben como me atrapan las reflexiones y más en los malos momentos, en esos momentos se me agudiza ese afán de desentrañar las fórmulas productoras de los acontecimientos, esa sed de descubrir el origen de las situaciones desde sus bases, esa adicción por el conocimiento de las causas.
Así, entre sarcasmos, penas, dudas y noticias dolorosas me sorprendió la noche y me llegó el momento de poner mis ambos cuerpos en forma horizontal para buscar el supuesto sueño reparador; un amigo que nunca llegó.
Meditando y reflexionando vi venir la una, las dos y las tres y por intérvalos entre sueño y pensamientos me saludaron las cuatro y las cinco. Pero algo bueno salió de todo aquello.
Amarré cabos, encontré señales nuevas y nuevas pistas que quiero compartir con ustedes a continuación.
 
La sociedad desde sus inicios es una maquinaria productora de dolores y de enfermedades físicas y mentales.
¿Cómo así?
Sencillo.
Nacemos y nuestros padres, uno de ellos, algún pariente y en ciertos casos nadie, nos encamina (n) para que podamos aprender a caminar, a hablar, a comer sólos, a ir al baño sin ayuda y a realizar las demás funciones básicas requeridas por nuestros cuerpos materiales. Luego viene la escuela, un lugar en el cual nos muestran ciertas cosas, no clasificadas, de la vida, un lugar donde nos obligan a aprender la falsa moral de un sistema corrupto basado en religiones turbias diseñadas para controlarnos, pero no es culpa de los maestros, ellos son víctimas al igual que nosotros.
En las escuelas públicas hay que ser bravo (a) para que no te fastidien la vida los vándalos y los pandilleros.
En los colegios privados hay que luchar contra el elitismo que es en si mismo otro nivel de bullying.
Vamos desarrollándonos con resentimientos, con monstruos interiores que crecerán como bolas de nieve si no los descubrimos a tiempo en su rodar cuesta abajo.
Padres enloquecidos por el “que dirán” terminan el trabajo que el sistema comenzó y nos hacen cometer más errores que aciertos en nuestra juventud temprana. Muchos impulsados por el derecho de ser “ellos mismos” transformado en rebeldía buscamos movimientos subversivos y nos enrolamos en sus filas. Movimientos que han sido sembrados con trampas mortales por el mismo sistema. Nos sentimos incomprendidos, llegan las drogas, el cigarrillo y el alcohol. Los más fuertes abandonan todo vicio sin necesidad de religiones, los medianamente fuertes los dejan a medias sin necesidad de religiones, muchos de los débiles los dejan todos enlistándose en la filas de una congregación religiosa y el resto de los débiles jamás los dejan ni los controlan y mueren por su causa luego de un largo sendero de dolor.
Así como en un támiz o colador sólo pasan los finos, pasamos, pero no sin marcas, jamás sin cicatrices, nunca limpios, siempre abrazados a algúno de los agregados que nos “ayudaron” a pasar de manera “segura” las etapas anteriores de la vida.
Entonces queremos buscar pareja para hacer una familia, una que quede fuera de la maldición del sistema, pero el daño ya está hecho, estamos traumatizados de tantas formas diferentes que es casi imposible lograr que una relación prospere. Buscamos de cuerpo en cuerpo esa alma que sospechamos que existe, nos desgastamos hasta el borde de la desesperación en el proceso y todos nuestros pronósticos apuntan a una larga soledad que nos llevará a una amargada vejez.
Y así continuará el círculo para los más de nosotros.
Por eso pienso que:
La sociedad desde sus inicios es una maquinaria productora de dolores y de enfermedades físicas y mentales.
Alguien debe de estarse alimentando de tanto dolor.Burbuja

El Albergue

Es domingo 14 de enero del año 2018 y mientras intento tomar una siesta vespertina o dicho dominicanamente “echar una pavita”, me asalta un súbito cambio de estado anímico. De repente ya no quiero descansar, quiero escribir, plasmar en palabras varias interrogantes de esas que son amorfas e híbridas al mismo tiempo y que hacen que las neuronas se empleen a fondo.

¿Cuántos estados de ánimo atravesamos cada día?

¿A que se deben?

Y si somos micro-cosmos, ¿también será así dentro de la vastísima mente universal?

Todo se desenvuelve en escalas, las neuronas, las conexiones entre nuestras células, las raices de los árboles entrelazandose bajo el suelo y sobre nosotros las galaxias formando una infinita red, exáctamente igual a todas las anteriores. Y, ¿sobre las galáxias qué?

Y, ¿si las galaxias son las células de un cuerpo mayor?, O tal vez las neuronas de un gran cerebro encerrado dentro de otra capa…

Multiversos en lugar de un sólo universo.

Celula

La imagen de arriba es una célula humana magnificada.

Neuronas

Las de arriba son neuronas.

raices

Los árboles también se conectan.

Y las de abajo son galaxias interconectadas

Galaxias

 

 

El Camino Celeste

Muy buena noche amigos, esta tarde he tomado unas impresionantes fotografías y las he insertado en este vídeo tal cual salieron en la cámara, espero que alguien más haya presenciado el fenómeno y que alguien pueda explicarme de que se trata.

Aquí están las imágenes.