Asumiendo que soy Dios

Asumiendo que soy bueno, asumiendo que soy justo, asumiendo que soy Dios…

La humanidad, cruel y tierna, mezquina y noble, valiente y cobarde, mentirosa y honesta, heterosexual y homosexual, asesina y compasiva, pacifista y guerrera, polígama y monógama, tan de luto y tan de fiesta, tan abstemia y tan bohemia, oscura y clara, tan balbuceantemente locuaz y económicamente derrochadora, tan todo y tan nada… ¿Será que tan Yo?

Algo sospecho y no puedo nombrarlo, no por temor sino por desconocimiento.

Asumiendo que soy lógico, asumiendo que soy fuerte, Asumiendo que soy fiel, asumiendo que soy Dios…

Pero, ¿de que Dios me hablas, del de aquel libro de las masacres, del de los calendarios redondos, del de las cabezotas o del de los triángulotes?

De ninguno de esos te hablo.

Asumiendo que soy Dios, el sin rostro, la onda de sonido luminoso inteligente, creativa, la que pone a vibrar la materia prima de los multiversos.

Los “Otros” son otra clase de seres, emanados por mi, asumiendo que soy Dios.

He sido demasiado pasivo por mucho tiempo, tendré que hacerles saber que si existo pero que no soy lo que creen, eso diría, asumiendo que soy Dios.

Que les han engañado por mas de 2,020 años, que son comida, todo el tiempo de todos los días, asumiendo que soy Dios, eso diría.

Que les hablan en clave para que crean lo que puedan interpretar. Hijos de los nuevos textos, de los libros que reemplazaron a los nuestros, a los que hablaron de imperios en las estrellas, a los que hablaron del sonido, de mi, asumiendo que soy Dios.

Cada universo un diapasón, cada traste un plano, cada cuerda una emanación mía, asumiendo que soy Dios, pero el verdadero, el que pone a vibrar la materia prima de los multiversos.

Omnisciente copy

Cielo Abierto

El cielo abierto,

lluvia salada cayendo,

suspiros del firmamento,

y un “te amo” bien quedo.

Se nos nubla la visión,

mejor dicho, una de ellas,

la de los ojos de carne

pues la otra se incrementa.

El cielo abierto,

Rombo y Obelisco en uno,

uno suave, el otro recio

y el hada de las palabras

jugueteando con ellos.

Se nos multiplica el verso,

se nos abre el universo,

y los vientos del norte

girando entre besos.

El cielo abierto,

otro obelisco en el juego,

el que da vida a la vida

ha llegado al terreno.

Se nos fuga el padre tiempo,

se nos muestran los secretos

y la lluvia salada cayendo, cayendo

y marejadas viniendo, viniendo,

se nos multiplica el verso,

dos “Te amo” bien quedos.

Ilustración de Cielos Abiertos 2 copy

 

Mil Gracias

Todo se resume ahora a un eterno paréntesis cerrado y acostado con dos puntos encima.

Sonrisa

Gracias por tanto.

La oportunidad única de tenerte. Una en muchos millones, la ley de futuros probables, rota en mil pedazos, sabe a cielo, tus ojos mi refugio, me alimento de su luz.

Gracias por tanto.

Manos copy

Entre Lunas y Despedidas

Moho y ruido en el ambiente interno, luces y voces, oquedades y dolores, largos parpadeos que escriben la palabra hastío en cada movimiento, la escriben de arriba a abajo y de abajo a arriba, en diferentes tipografías, en diferentes colores.

Ella me dijo: 

Necesito una casa para mi alma. Es que no tengo donde ir.

La otra era trivial y sin brillo, un apocalipsis desde el génesis, tan maldita que dio miedo.

El siempre decía que lo podía controlar, imagino sus remordimientos y me pregunto si los tendrá de frente ahora, tal vez en forma de entidades abominables o de cualquier miedo profundo que su corazón hubiera albergado, también me pregunto si sus egos y defectos se consumirán con el cuerpo, si escaparan de su escencia como luces oscuras surcando el vació entre bruma y sonidos uterinos.

Yo mientras, sigo parpadeando lentamente, hueco, silente y anestesiado.

Nos veremos luego hermano.

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El Diseño de La Granja

La utópica idea de un amoroso diseño universal se desmoronó hace ya un tiempo en mi, se desmoronó y sus pedazos se fusionaron con pruebas y pistas de una realidad más diversa. El diseño dista de ser amoroso, está lejos de ser suave, todo es muerte, todo duele. Nuestras células se devoran entre ellas, se desgastan y eclosionan, se degradan bajo la abrasión del tiempo, un elemento infiltrado de la cuarta dimensión.

Las bacterias se baten en batallas, montañas microscópicas de sus hediondos cuerpos descansan sobre los nuestros, como nosotros descansamos sobre el planeta, mal aliento, fetidez en las axilas, peste en la entrepierna, millones de cadáveres no “mirables” por nuestros ojos, pudriéndose vertiginosamente.

Las plantas sienten dolor, se pueden comunicar entre ellas, generan latidos de diferentes frecuencias frente a distintas situaciones. Hay plantas que matan otras plantas y ambos tipos de ellas son comidas por insectos y animales que a su vez son eliminados y tragados por otros animales que a un tiempo son asesinados y consumidos por nosotros, los más letales de todos, los devoradores máximos, los corruptores de ciclos. Mentira, los hay peores pero están ocultos.

El diseño es abominable y hermoso, doloroso y placentero, el planeta es bipolar como el universo mismo.

Los viejos dioses nos muestran su verdadera cara y se presenta un Dios nuevo, nuevo y más viejo que los antiguos, infinitamente mayor en edad y mayor en sutileza, el sonido inteligente, el generador de ondas, el agente activador de las fusiones, el arquitecto en espiral.

Quizás late como un corazón produciendo ondas en cada “beat”, mezclando elementos sobre su lienzo vacío pero nunca vacío, un lienzo de muchas capas y me late que al latir le agrega más.

¿De que se alimentará?

Y si de nosotros…

¿Será bipolar en realidad, o habrán más?

Esos no son alienígenas como los viejos, esos son principios, esos no son genetistas como aquellos, son principios, ya dije. Energía inteligente.

Y si como nos dijeron, el todo es igual a la suma de sus partes, entonces es urgente comenzar a ser felices hasta morir de alegría.

Los otros dijeron que era buena la tristeza, pero nunca les creí.

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Extrañarte; contar los segundos y no sentirte llegar. Un día sin ti es como un siglo de agonía, de morir lentamente, de vaciarme, de ver en escalas de gris.

El ruido es fuerte hoy, no deja que te acerques, te gusta la calma y aquí hay tempestades desde que amaneció.

Vuelve pronto, que estoy limpiando la casa para ti. Solo unas horas más, se que vendrás.

Colores de nuevo, te llamé tan fuerte que me escuchaste, ya vienes de camino amada inspiración.

(Dedicado a esos momentos en que las musas se van)

Héctor Nicassio 2019

Las Antesalas

El tiempo se anuda eternamente,

creando trenzas transparentes,

la vida escapa de nuestras manos

y el aire se torna seco y pesado.

Las trenzas ruedan sobre nuestra piel,

sembrando en zurcos a la vejez,

son grises semillas que pronto crecen,

son células jóvenes que envejecen.

La antesala de la noche es el ocaso,

es sumisión de los esclavos a su amo,

la antesala de la muerte es la vejez,

viejos fetos que se niegan a nacer.

Los días crean fibras temporales

que hacen tejidos antimateriales,

sus ténues hilos se entretejen

formando sogas convergentes.

La antesala de la noche es el ocaso,

es sumisión de los esclavos a su amo,

la antesala de la muerte es la vejez,

viejos fetos que se niegan…

Las noches mueren y vuelven a nacer

y es para volver a perecer,

las almas se aferran a lo material,

al simple estado temporal.

La antesala de la noche es el ocaso,

es sumisión de los esclavos a su amo,

la antesala de la muerte es la vejez,

viejos fetos que se niegan… A nacer.

Tiempo

 

Héctor Nicassio para Ekinoxio

1994

 

 

 

Mis experiencias paranórmales. “Un escrito actualizable”

Muy buena noche, como les comentaba en mi primer post para este grupo, los fenómenos paranormales me han acompañado desde mi nacimiento o tal vez desde antes; comenzando porque soy hijo único de una madre estéril cuyo útero jamás se desarrolló aquejado por una enfermedad llamada en aquellos tiempos “útero infantil” y que no se si aún recibe el mismo nombre por parte de la comunidad médica.
Lo que quiero es dividir toda mi experiencia en al campo de lo paranormal, en pequeñas historias, reales todas, sin exageración ni fantasía y compartirlas con ustedes, no esperando que las crean, tan solo esperando que las reciban con respeto.
Cuenta mi madre que después de haber perdido varios embarazos por la enfermedad que ya mencioné, mi padre no creía que ella pudiera concebir; él, músico de profesión, que en paz descanse, andaba aquella noche cumpliendo unos compromisos de trabajo con la muy afamada cantante dominicana Sonia Silvestre y mi madre estaba sola en la casa leyendo no se que cosa, ni ella misma recuerda que leía ahora a sus 71 años.
La cuestión es, que según sus palabras, cuando estaba cerrando el libro, la revista o lo que fuera que estaba leyendo, para disponerse a dormir, se apareció en su habitación un visitante inesperado que según su relato era exactamente igual a un centurión romano, ella jura una y otra vez que no estaba dormida y recuerda de forma textual las palabras de aquel gigante blanco y rubio vestido a la usanza de aquellos guerreros de la antigua Roma.
“Tendrás un hijo, uno solo, en la hora que Aquel lo ha dispuesto y no en la que tú querías”. Acto seguido, el centurión se desvaneció en el aire, dejando a mi madre en completa confusión.
A partir de esa noche su vientre comenzó a crecer otra vez, pero como había perdido tantos embarazos a causa de que el tamaño de su útero no le permitia retenerlos hasta una fase avanzada, mi padre y otros miembros de la familia tenian flacas esperanzas de que esa gestación pudiera progresar. Ella insistía en que ese niño iba a nacer porque se lo había anunciado aquel ser. Los miembros de mi familia se miraban entre si y asintían para no entristecerla. Así fueron pasando los meses y su vientre creciendo más y más y llegó el momento de hacer pruebas médicas. 
Para aquellos años, la década de los 70’s, ya existía la prueba de embarazo por orina, Gravindex es el nombre correcto y es el nombre que mi madre utiliza hasta la fecha, pero en 1973 no habían dispositivos como los que ahora podemos comprar en cualquier farmacia y echarle tres gotitas de orina de la presunta embarazada para que aparezcan rayitas moradas de acuerdo a la variación del PH y de la alcalinidad de el líquido en cuestión, en esa época la presunta preñada tenía que apersonarse en el consultorio de su ginecólogo para que este la enviara a un laboratorio donde por medio de reactivos determinaran si estaba o no gestando a un ser en su vientre. Luego de seis exámenes de resultado dudoso y estamos hablando de un test que en aquellos tiempos debía dar o positivo o negativo, al séptimo mes, el séptimo examen dio positivo.
Nací el sábado 2 de marzo de 1974, a las 6:00 PM, nací pasado de tiempo, estrangulado por el cordón umbilical y prácticamente muerto, mi sangre se había envenenado por el líquido amniótico que habia tragado y era casi imposible que sobreviviera, pero mi tio político y casi padre para mi, acababa de llegar de Méjico donde hizo su pasantía en medicina y propuso algo que en aquel tiempo era un tanto fantasioso en República Dominicana; hacerle dialisis consecutivas a un neonato de apenas minutos de nacido…Posibilidades de sobrevivencia de 1 a 1000…Yo soy el 1 del 1000, después de 46 días en una incubadora fui entregado a mi madre y comencé a vivir fuera de cables y de cámaras estériles.
Aprendí a caminar a los 8 meses de nacido, hablé al año y medio y ya a mis 2 años me habían salido todos los dientes, de hecho nací con dos de ellos afuera. A mis tres años fue cuando tuve mi primer experiencia paranormal, era un sueño recurrente en el que escuchaba una voz gutural repitiendo una y otra vez: “Los Abortos deben morir”, no le conté nada a nadie pero me pasaba cada noche, esa voz luego se hizo acompañar de imágenes, imágenes de fetos mutilados y sangre y solo decía: “Los Abortos” 
Como acusándome de ser uno de ellos, acusándome de ser un ser que no debía ser. 
Son muchas las historias personales que debo y tengo que contarles, es mucho lo que he callado, tal vez no sea yo solo, tal vez encuentre alguien más.

Aborto

Corría el año de 1978, tenía 4 años de edad, mis padres se habían divorciado, vivía con mi madre, con mi abuela materna y con mi abuelo materno que estaba gravemente enfermo de cáncer en la vejiga urinaria. Los gastos médicos y el costo de las medicinas habían sumido a mi familia en una pobreza sin precedentes para nosotros, sin embargo, mi tío, ese señor que se responsabilizó de que me practicaran las diálisis al momento de mi nacimiento, esas hemo-diálisis que me permitieron vivir y estar escribiendo estas líneas, volvió a asumir el rol de mi Angel Guardián, ayudando económicamente a mi madre con los costos del tratamiento de la brutal enfermedad que destrozaba a mi abuelo, quien había asumido el papel de mi padre después de el divorcio entre él y mi madre. Mi tío, el doctor Víctor Ventura Asilis, quien como lo escribí en mi publicación anterior, había regresado a la República Dominicana desde México, donde terminó sus estudios en medicina, vivió en la Colonia Roma, en el DF y allí concibió junto a mi tia Xiomara Perdomo a su primer hija, Elsa. No regresó a la Capital de la República Dominicana, sino que encontró mejores oportunidades para hacer fortuna ejerciendo su carrera en la segunda ciudad de nuestra isla, Santiago de los 30 Caballeros, allí, ya para ese entonces había hecho un nombre de importancia en el campo de la medicina y se relacionaba con muy buenos profesionales del área de la salud. razones por las cuales la familia decidió trasladar a mi abuelo hasta allá para que pudiera recibir sus tratamientos de forma ininterrumpida e incrementar sus posibilidades de sobrevivir a los ataques del terrible demonio del cáncer.

“Yo en la escuela, mi abuela en Santiago cuidando a mi abuelo, mi madre trabajando de sol a sol y mi padre quién supo dónde y con quién”. 
Esa era mi realidad en aquellos, mis primeros años, en los que las pesadillas con abortos y los ataques de entidades malignas en mis sueños no me permitían descansar del dolor emocional ni a la hora de dormir, de cualquier forma era un niño alegre y creativo, muy creativo, todo lo dibujaba, fabricaba escenarios de cartón para que me sirvieran de “sets” de filmación y en ellos desarrollaba las tramas de incontables películas propias cuyos personajes eran los soldados de plástico que me regalaban en las navidades.
La salud de mi abuelo empeoró y tuve que prepararme para dejar la ciudad capital y mudarme a Santiago, sabía que iba a perder el año escolar y aunque eso me atormentaba también me alegraba la idea de poder estar cerca de mi abuelito en sus peores momentos. Tres días antes del viaje, mi madre recibió la noticia de que uno de sus tíos por parte de padre había fallecido, en ese momento me encontraba sentado sobre la yerba de nuestro jardín contemplando sobre la misma una marchita flor de cayena roja que al morir se había desprendido de su rama, de repente, más de 7 colibries comenzaron a volar a mi alrededor produciendo un muy agradable zumbido, un sonido casi hipnótico, sentí que todo el ambiente desaparecía y que solo estábamos los picaflores, la cayena muerta y yo, entonces tomé la flor entre mis manos, me envolvió un aura luminosa de color ámbar y me sentí fuerte, sentí que tenía la potestad de ordenarle a las cosas, a los principios físicos y hasta a la muerte misma, miré fijamente la flor y esta comenzó a moverse, su color rojo oscuro comenzó a cambiar a un rojo vivo, sus pétalos arrugados y maltrechos comenzaron a recomponerse y en pocos segundos la flor de cayena estaba viva de nuevo, hermosa y vibrante, mi sorpresa fue tanta que me levanté de golpe con la flor entre las manos y corrí hasta la sala en donde se encontraba mi madre, entonces le dije: no te preocupes por tu tío, él no está muerto, la muerte no existe, le entregué la flor y volví a ser un niño de cuatro años normal, ella me miró y sonrió, luego regresé al jardín ya abandonado por los colibries y por la ambarina luz espectral que todo lo cubrió momentos antes. 
La última noche que pasé en casa antes del viaje fue la última vez que los demonios de los abortos me atacaron, cuando estaban aterrorizándome entre sueños, me empoderé, dejé de correr y de temerles, dejé de esconderme y los enfrenté, los miré de frente y les grité un “Ya no más” tan fuerte que me despertó. Eran las 4:00 AM y a las 6:00 AM llegaba el vehículo de “Línea Duarte”, un antiguo servicio de transportación de puerta a puerta en el que viajabamos al interior del país, mi madre me baño y me vistió, ella ya estaba lista, dejé mi casa atrás por mas de seis meses y a los demonios de los abortos los dejé atrás para siempre.

Cayena Roja

Ya para febrero del 1979 a mi abuelito lo habían desahuciado, es decir que su porvenir estaba fuera del alcance de la medicina de la época, los doctores, siendo honestos, tiraron la toalla porque no había nada más que pudieran hacer, nos mandaron de regreso a la capital y nos recomendaron que lo mantuvieramos sedado con un medicamento opioide sumamente fuerte, llamado Sosegón, para ese entonces su situación a nivel de salud se había complicado de forma exponencial, ya que la herida que le hicieron para estirpar el tumor de la vejiga urinaria jamás cicatrizó porque la radio-terapia había eliminado de esa zona de su cuerpo las células sanguíneas encargadas de la coagulación, tenía una infección gangrenosa que avanzaba día por día, sin importar la cantidad de antibióticos que le suministráramos ni el esmero en la limpieza de la zona que pudieramos haber tenido, fue una verdadera pesadilla ver como un punto rojo se convirtió en una llaga y esta pasó a ser un agujero pequeño que semanas después creció y no paró de crecer hasta dejar ver su sistema digestivo aún en funcionamiento, porque estaba vivo y consciente, si, cuando mi abuelo comía, a través del enorme agujero en  su vientre se podían ver sus intestinos haciendo la digestión. El olor era insoportable, se estaba pudriendo en vida. Así llegó mi cumpleaños número 5, entre demonios y ángeles guardianes, personas que asumieron responsabilidades que no les correspondían, personas que nos ayudaron sin esperar nada a cambio, personas como mi tío Victor y como el doctor Bienvenido Peña quien en ese tiempo era solo un pasante pero que hoy en día es la máxima autoridad en esta media isla cuando de cirugía toráxica se habla.

Pasaron los meses y la desgracia siguió cubriendo mi familia como una gran manta de sombras, llegó septiembre, mientras mi abuelo agonizaba y cantaba ópera bajo los efectos del Sosegón y de la morfina en una casa que apestaba a morgue sin refrigeración, la temporada ciclónica del Caribe estaba en su punto más alto y las noticias anunciaron con espanto el inminente paso del huracán David por nuestro país, uno de los primeros o tal vez el primer huracán de categoría 5 en cruzar de forma irrevocable sobre el territorio dominicano. La peste crecía, crecía la nostalgía, mi abuelo seguía cantando para que nadie supiera de su dolor, era un hombre bravo, un viejo héroe nacional de los que se atrevieron a desafiar al régimen de Trujillo y sobrevivir, Héctor Perdomo estaba muriendo y David estaba llegando, dolor de categría 5 para Héctor Nicassio.

Después del huracán, mi abuelo tan maltrecho como su amada ciudad de Santo Domingo, pero aún vivo…

Casi 2,000 muertos en el país completo y la capital reducida a escombros, era 5 de septiembre del 1979 cuando no conforme la naturaleza con el daño causado por David nos envió a Federico, una tormenta tropical con intensidad espantosa que provocó inundaciones, más muertes, el retraso en el reestablecimiento de los servicios básicos y mucha hambre; esa noche murió mi abuelo.  Su cadáver, putrefacto desde antes de serlo, se descomponía más a cada instante, el hedor dejó de heder y se convirtió en dolor al respirar, no podíamos sacarlo a una funeraria, las calles estaban bloqueadas por los escombros dejados por ambas tormentas, árboles bloqueando cada vía, cables eléctricos sobre el asfalto encharcado y una oscuridad absoluta. Así pasamos dos días con el cuerpo sobre la misma cama en la que agonizó y falleció, en su misma habitación. esa que estaba frente al único baño de la casa, esa que todavía está ahí pero que ya no apesta, esa que hoy día está ocupada por la exquisita escencia de su nieta, mi hija, Shamaly Nicassio, quién tal vez duerme en ella, sola y sin temores por no conocer su historia.

Pasó el caos, por fin lo vinieron a buscar de la funeraria, lo velamos y lo enterramos; descansó él y también nosotros. O eso creía…

Pero jamás hubo ni habrá descanso para mi.  El, mi abuelo, consciente de que yo podía ver mas allá del reino de los 5 sentidos físicos, no dejaba de aparecerse ante mi en diferentes formas, y ahora de adulto y con conocimiento de las coordenadas dimensionales, me pregunto si en verdad habrá sido él quien se me aparecía o habrán sido otros entes con planes menos benévolos.

Lo veía, nadie me creía, les contaba y ellas me ignoraban… Tanya Tamara Perdomo y Elsa Gómez estaban muy destruidas para escuchar estupideces de un niño, hasta que ellas mismas lo vieron, si, las llevé a verlo. Una sombra de la misma estatura y peso de mi abuelito estuvo parada frente a la puerta de su habitación por más de 9 días, con o sin fuente de luz, inmóvil, perfecta y oliendo a plomo, como él olía por haber sido linotipista y escritor por más de 30 años. Esa sombra se fue cuando quiso, se fue cuando quiso de la puerta, mas no de mis recuerdos.

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Relativocontratodo.

Hey!

Si, tú mismo, el que está leyendo estas líneas.

¿Trabajas para ganarte la vida o para llegar vivo hasta tu muerte?

Pintas de azul cualquier cosa, sin saber que el azul solo es azul porque la luz del sol es del color que es en este globo azul-verdoso.

Prometes un para siempre cuando tu vida completa es solo un instante.

Dejaste de fumar y de beber para cuidar un cuerpo que es solo el contenedor de una escencia eterna en un mundo de un segundo.

dav

Hey!

Si, tú mismo, el que está leyendo estas líneas.

¿Estás seguro de lo que haces?

¿De las reglas que sigues?

¿De los patrones que apruebas?

Hey!

Si, tú mismo…